Por Ricardo Carciofi

Los datos del comercio exterior del mes de enero que dio a conocer el INDEC señalan el comienzo de una mejora rápida del panorama comercial externo. El primer mes del año registró un superávit de casi US$ 800 millones, lo que significa una reversión del saldo de US$ 1250 en comparación con enero del año pasado.

Este registro mensual está en línea con los pronósticos del relevamiento de expectativas del mercado (REM) que compila el BCRA: según dicho informe, 2024 se encamina a la generación de un excedente comercial de bienes de casi US$ 15 mil millones -valor similar al obtenido en 2019. En caso de cumplirse tal proyección, la economía argentina habrá cambiado el signo de su balanza de comercio en US$ 22 mil millones con relación a 2023.

La explicación de semejante vuelco favorable radica en dos factores principales: la recuperación de volúmenes de exportación que denotan la superación del impacto de la sequía del año pasado -la cual significó un desplome de casi 25% de las ventas externas-, y la contracción de la actividad económica prevista para 2024 -el REM pronostica que será de -3,5%.

Como es sabido, estas proyecciones dependen de varios supuestos. Los más importantes son los precios externos, los volúmenes de cosecha y la magnitud de la recesión económica del año en curso. Luego volveremos sobre alguno de estos temas, pero en lo que sigue el interés es ganar una perspectiva de más largo plazo. El argumento que se hace aquí es que cuando se pone el foco en el panorama externo a mayor plazo aparecen varias luces amarillas que es necesario atender desde ya. Cabe una advertencia. La intención de mirar más allá de lo inmediato cuando se multiplican los interrogantes del aquí y ahora, puede parecer anacrónica. Sin embargo, creemos que es un ejercicio útil. El horizonte de mayor amplitud permite observar la dirección hacia donde se encaminan las propuestas para enfrentar los dilemas de la coyuntura.

 

Descargar informe completo: Panorama externo: mejor en 2024

Categorías: Economía